En esta tercera parte de la ruta por la provincia de Zaragoza en esta ocasión hemos elegido la comarca de Tarazona y el Moncayo. Un lugar ideal para alternar el turismo rural con la naturaleza, sumando la imprescindible visita a la preciosa ciudad de Tarazona. Tenemos muchas cosas que hacer en un fin de semana, si quieres tomar apuntes para tener ideas de una próxima visita por la zona sigue leyendo.

Monasterio de Veruela

En las cercanías de la localidad de Vera de Moncayo, a los pies de la montaña que da nombre al pueblo, se levantó ya hace nueve siglos el primer monasterio cisterciense de Aragón. Rodeado por una muralla que nos da la bienvenida, encontramos dentro un lugar en el que los monjes tenían todo lo necesario. Un lugar de culto para la oración y el trabajo, donde pasaban toda su vida una vez que cruzaban sus puertas.

Tras cruzar la muralla de un kilómetro que lo rodea, encontramos un paseo rodeado de árboles, muy florecidos dada la época de nuestra visita (primavera) que nos lleva hasta su iglesia. Esta tardó 250 años en ser construida, con unas dimensiones propias de una catedral. La forma y el decorado císter está presente, aunque observamos algún que otro lujo nada que ver con la orden, llegados ya más tarde en el siglo XVIII.

Llegamos al claustro, precioso en el que con un poco de imaginación podías observar a los monjes reflexionando en sus bancos. Lo que más destaca es la pila que observamos en el medio, que usaban para el aseo de las manos antes de las comidas. Desde ahí recorremos sus salas, el comedor, enorme con un oratorio al lado derecho para que se narraran lecturas en las comidas. Tan sólo realizaban dos comidas al día, y en malos tiempos como nos relataron allí, una y media. Más tarde pasamos a la cocina, el calefactorio o el salón donde ilustraban sus libros.

Seguiríamos la ruta hasta la sala capitular, una muy importante en sus días ya que aquí era donde el abad tomaba las decisiones con sus monjes. Una curiosidad que nos relataron, en ella había a los lados dos tumbas. Normalmente eran de los abades, pero en este lado encontramos a un caballero, Don Lope Ximenez de Agón. Dado que hizo grandes aportaciones al monasterio tuvo un lugar donde descansar. Lo que llamaríamos hoy en día comprar un lugar en el cielo.

El espacio Bécquer es la última sala, dedicado a los hermanos Bécquer. Debido a la tuberculosis que padecía el poeta Gustavo Adolfo, se hospedó durante casi un año en el monasterio con su hermano Valeriano. Todo ello debido a que contaban por entonces que los aires que venían del Moncayo eran curativos. En su estancia el poeta escribió una de sus más conocidas obras, “Cartas desde mi celda”, mientras que Valeriano plasmó cuadros como “Expedición en Veruela”. La inspiración que encontraron en este lugar terminaron convirtiendo al Monasterio en un lugar emblemático del romanticismo.

La visita al Monasterio cuesta tan sólo 1,80 euros y puedes verlo por libre. En ese mismo precio está incluida también la visita guiada, pero para ello es mejor que te pongas en contacto a través del correo monasteriodeveruela@dpz.es. Aquí te informarán de los horarios disponibles y además también te servirá para hacer la reserva.

Parque Natural del Moncayo

Ya llevaba tiempo en querer subir a la cima del Moncayo, con sus 2314 metros de altitud es el pico más alto del sistema ibérico. Situado entre las provincias de Soria y Zaragoza, en la vertiente aragonesa encontramos el parque natural del Moncayo, con una superficie de 11144 hectáreas.

Para facilitar el ascenso mejor escoger una fecha en la que no hubiera nieve, así que en época primaveral nos evitaba hacer un esfuerzo extra. Nos evitamos ese añadido, pero nos surgió otro, el parking donde empezábamos la ruta (el del Santuario de la Virgen de Moncayo) estaba lleno, por lo que tuvimos que dejar el vehículo algo más abajo, en la Fuente de los Frailes, eso sumó casi 50 minutos más de camino.

Así que si no quieres alargar la ruta te recomendamos madrugar. El primer tramo desde el parking no es muy duro, terreno blando y sin grandes pendientes hasta la llegada al santuario. Tras casi una hora y cuando terminas la zona de árboles comienza lo duro, desde allí es una hora de constante subida por terreno complicado con muchas piedras. En este punto hay que tener cuidado con no salirse del camino, ya que con tanta piedra nos llegamos a desorientar, menos mal que la demás gente que hacia la ruta nos sirvió de guía. No fuimos los únicos, ya que bajando una pareja que ascendía en ese momento les pasó lo mismo y les ayudamos a incorporarse al camino.

Lo mejor es no mirar arriba y seguir poquito a poco como los buenos montañeros, sin darte cuenta habrás llegado arriba del todo. Primero llegamos al Cerro de San Juan (2283 metros) aquí es el lugar donde se “fabrica” el cierzo, un viento enorme que no facilita lo poco que queda para tocar la cima. El camino ya es asequible, pero hay que abrigarse y tener cuidado con que no se te vuele nada (sobretodo los sombreros o gorras) antes de llegar a la cima.

Aunque en la cima se nos nubló el día, las vistas de pájaro del paisaje eran alucinantes, una pena que con tanto frío tuviéramos casi que subir y bajar, ya que hubiéramos contemplado el lugar un largo momento.

Unas dos horas de subida, no es excesivamente dura pero no deja de ser una montaña, por lo que hay que respetarla. Indispensable llevar abundante agua, comida, crema solar y ropa de abrigo.

La bajada se hace pesada en el segundo tramo que os hemos contado anteriormente, en la que con tanta piedra y bastante desnivel hacen que sufran las rodillas. La nota bonita nos la puso un gamo que se nos cruzó en el camino, aunque miedoso se dejó fotografiar dándonos otro bonito toque al álbum de fotos.

Aunque no es de un nivel alto (si lo es en invierno) si vas a intentar el ascenso con niños es mejor que tengan un rodaje antes, ya que nos cruzamos con algunos, y los pobres tenían una cara que no creo que tengan ganas de volver a subir una montaña en tiempos.

Ascenso al Moncayo

Duración: 4 horas (Ida y vuelta)

Dificultad: Media y Alta en invierno

Los Fayos

En este pequeño pueblo con poco más de 100 habitantes fue donde nos hospedamos, no pudimos tener mejor elección. El lugar fue Casa Cantón, un gran lugar que además es muy económico, también cuenta con un bar en el que hacen unas excelentes comidas. 

No es sólo un lugar donde descansar y pasar la noche, tenemos un bonito emplazamiento para poder visitar. Podemos reservar cita previa para una visita guiada por el municipio, de jueves a domingo, la matinal sale a las 11 y la de tarde a las 16:30, ambas son gratuitas. Las excursiones las podéis reservar en el teléfono 689463749 o en el correo electrónico turismolosfayos@gmail.com.

Un pueblo curioso, que recibe su nombre por lo fenómenos tectónicos que dieron origen a lo que es hoy. El lugar es abrazado por una pequeña montaña que cuenta con infinidad de cuevas, las más famosa es la del Caco. Cuentan las leyendas que su forma fue realizada por gigantes. Uno de ellos él que da nombre a la cueva, Caco, era amigo de lo ajeno, robó a Hércules ganado y se refugió en esta cueva. Al encontrar a Caco el gigante Hércules se desató una batalla, en la cual fue ganador Hércules. Este cogió el cuerpo inerte de Caco y lo enterró poniendo sobre su tumba lo que conocemos hoy como Moncayo. Toda una historia legendaria. 

Podemos subir a ella a través de unas escaleras metálicas y observar las vistas del pueblo y de la presa del Val. Abajo del Caco todavía quedan los restos de una de la dos torres vigías que se hallaban en la montaña y a las que se accedían por el interior de la cueva. También podemos ascender a las ruinas del castillo, aunque no lo recomendamos, es una dura subida y apenas las vistas son mejores que en las cuevas. Nosotros subimos y aún tuvimos suerte ya que vimos una gran cantidad de águilas sobrevolando el lugar.

Tarazona

No podía faltar la visita a la comarca sin conocer su capital, la preciosa Tarazona. Localidad de más de 9000 habitantes partida en dos por el paso del río Queiles. Tierra natal del gran Paco Martínez Soria, el que está en el recorrido presente. Podemos optar por recorrer primero el casco antiguo y más tarde la Catedral de Santa María de la Huerta o viceversa. Bécquer la denominó la pequeña Toledo.

El casco antiguo es uno de los más bonitos de la provincia, de ahí que fuera declarado conjunto histórico-artístico en 1965. Tenemos en él la antigua judería y el barrio medieval de Cinto. También se encuentran aquí las famosas casas colgadas y más adelante la puerta de entrada al barrio, con el Palacio Episcopal y la Iglesia de la Magdalena dándonos la bienvenida. Aquí tenemos el mirador donde observamos una perfecta panorámica, con la antigua plaza de toros y la Catedral comandando las vistas. Podemos visitar el Palacio Episcopal, donde se hayan entre otros los retratos de todos los obispos que ha tenido la ciudad. Esta zona del casco se encontraba en nuestra visita en estado de restauración, por lo que nos hubiera gustado recorrer un poco más sus estrechas calles que teníamos cortadas, uno de los motivos para volver y ver terminadas sus reformas. 

Otro lugar de interés en la Plaza Mayor es la Casa Consistorial (Ayuntamiento), ha sufrido múltiples reformas a lo largo del tiempo desde su construcción en 1563, por lo que la fachada centra toda nuestra atención. Se organiza en 3 pisos siendo este último obra de Fernando Chueca, en 1969, imitando la galería alta del claustro del Monasterio de Veruela. También en la plaza está la estatua al cipotegato, una tradición universal de las fiestas de la ciudad, de interés nacional desde 2009. El cipotegato es una persona de la ciudad, que se disfraza con un encapuchado de arlequín, el día principal de las fiestas a las 12 en punto del mediodía sale del Ayuntamiento. Atravesando la plaza y realizando un recorrido a través del pueblo la multitud lo recibe arrojándole tomates, si sale triunfante será subido a la estatua creada en su honor.

Caminando hacia la catedral encontramos el lugar con más vida, con una amplia zona de restauración y tiendas. Desde allí ya observamos de fondo la Catedral. Se puso en marcha el proyecto en 1119 tras la reconquista, consagrándose en 1235. Más tarde en el siglo XIV sufrió grandes desperfectos, por lo que se restauró en el siglo siguiente con estilo mudéjar y su interior renacentista. 

Es imprescindible que si quieres visitarla le eches vistazo a su página web, así estarás informado de los horarios y precios actuales.

La vieja plaza de toros a día de hoy se restauró en 1998, a día de hoy tenemos un edifico de viviendas de planta octogonal y un gran patio central.

Otros lugares de interés 

Como muchas veces comentamos en los post el tiempo es nuestro único enemigo. Tenemos más lugares interesantes en la zona como el Pozo de los Aines, Castillo de Grisel o acercarnos por sus demás pueblos, entre ellos está Trasmoz, con un castillo comandando las vistas el lugar, de Trasmoz dicen que es un lugar embrujado y es el único lugar de España excomulgado por la Iglesia católica. Se escuchan leyendas de brujas y aquelarres, de las cuales alguna fue recreada por el citado anteriormente en Verula, el gran Gustavo Adolfo Becquer.

Un poco más de imágenes y vídeos tenemos en nuestro canal de Youtube, esperamos que os guste.

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