Uno de los paisajes más conocidos en Aragón es el desierto de los Monegros. Una zona poco poblada y que consta de 49 pueblos divididos en dos provincias, la de Huesca y Zaragoza. Allí se conservan las heridas de una de las tristes historias de España. Visitamos unos cuantos lugares en una mañana de sábado. Puedes alargarlo a un día entero o un fin de semana ya que hay cosas muy interesantes por descubrir en la comarca monegrina. Nosotros como estamos cerca volveremos otro día a visitar otros puntos de interés.

Realizamos desde la ciudad de Zaragoza una ruta circular. Una primera parada en Farlete, unos 40 kms del punto de partida, para observar de cerca la ermita de la Virgen de la Sabina. La original se levantó en el siglo XIII, saqueada en la Guerra Civil y más tarde se restauraron sus pertenencias.

La Cueva del Castillo

Nuestro segundo destino iba a ser Monegrillo, pequeño pueblo de apenas 400 habitantes. Su gran escudo y el nombre del pueblo en una rotonda nos dan la bienvenida. A la izquierda un mural en una pared donde se leía un bonito mensaje “En estas tierras desde Monegrillo he tocado la luna”. Callejeamos un poco sus calles respirando la tranquilidad que me encanta de estos lugares, nuestro destino era un refugio recién habilitado para poder visitarlo. El refugio antiaéreo la Cueva del castillo, os dejo la información para visitas y reservas.

Monegrillo bienvenida

Nos atendió Sofía, una chica encantadora que nos sumergió en la terrible historia que este refugio soportó. Sirvió de cobijo en la Guerra Civil durante los bombardeos que se iban produciendo en la zona. Construida por los propios vecinos con la ayuda de expertos mineros, alistados en las milicias anarquistas.

Durante 18 meses la población tuvo que acudir a refugiarse en más de 40 ocasiones. Ataques con aviones franceses, alemanes e italianos que sirvieron de banco de pruebas para la Segunda Guerra Mundial. En cuanto se atisbaban aviones de guerra se hacía escuchar una sirena de alerta, por lo que la población al oírla acudía a refugiarse.

Refugio Cueva del Castillo Monegrillo
Pasillo del refugio

Muy buena ambientación, con sonidos, efectos especiales y una voz que narraba los pasajes de la historia. La recreación es muy buena y esta muy bien conservado, quizá algo cortito se hace pero es muy recomendable visitarlo. Además te dan información para continuar tu ruta por la zona y conocer más lugares como este. Justo arriba del refugio podéis observar unas vistas muy buenas de un horizonte que parece no tener fin. Está bien de que se vayan abriendo en Aragón lugares culturales e históricos como este para dar a conocer un poquito más la zona.

Monegrillo
Vistas desde arriba del refugio

Seguimos con la ruta, en principio nos íbamos a dirigir hacia Alcubierre para visitar dos puntos estratégicos donde estaban las trincheras. Un pequeño cambio sobre la marcha, al darnos información interesante en el refugio. Tomamos una estrecha carretera para ir a Lanaja donde encontraríamos un búnker también construido en la guerra.

Siendo que no teníamos prisa es una carretera algo deteriorada, en la que nos cruzamos con tan sólo 1 coche. Nos hizo gracia que a mitad de camino encontramos escrito sobre una canaleta la frase “No estás perdido, estás aquí “. Y nunca mejor dicho, nada de coches y un desierto sobre ti en 360 grados.

Tienes la sensación de que estás en medio de la nada. Una breve parada sobre una casa abandonada, nos llamó la atención y ya tomamos fotos del paisaje y respiramos un poco de libertad, que viniendo de una gran ciudad eso escasea un poco.

Casa abandonada en el camino

Búnker de Lanaja

Lanaja es un pueblo de la provincia de Huesca que cuenta con más de 1300 habitantes. Lugar en el que también podemos hacer algo de enoturismo con su bodega de El Vino del Desierto, callejear perdiéndonos por sus calles o ver desde arriba una preciosa panorámica del lugar. 

Para llegar al búnker rehabilitado, hay que tomar la carretera de Cantalobos, a tan sólo 200 metros a la derecha lo encontramos. Si vienes de Alcubierre no hace falta llegar a entrar en Lanaja. Sí hay que hacerlo por el lado desde que llegamos nosotros.

Fue construido por ingenieros y soldados republicanos, un emplazamiento para ametralladoras y fusiles. Una estructura de hormigón protegía como fortín y era un observatorio de 180 grados. En tiempos de dictadura se extrajo parte de la estructura metálica. Aún así se encuentra en buen estado, quizá el exterior podría estar más accesible y mejor rehabilitado.

Bunker Lanaja
Búnker Lanaja

Ruta Orwell

Después de esta mini-parada nos vamos hacia una de las zonas más visitadas de la comarca, las dos rutas, la de Orwell y Tres Huegas. Desde Lanaja cruzaremos la localidad de Alcubierre casi bordeando con la provincia de Zaragoza. Sobre el mismo puerto contamos con dos interesantes lugares, ambos separados por menos de dos kilómetros. 

El primero que visitamos fue la ruta de Orwell. El escritor británico, George Orwell, nacido en la India, conocido entre muchas obras por ser el autor del libro “1984”, que daría pie al archiconocido programa Gran Hermano. Orwell se alistó en las milicias del Poum en Barcelona con la idea de “Matar fascistas porque alguien debía de hacerlo”. En enero de 1937 estuvo combatiendo en la sierra de Alcubierre, en Monte Pucero y posteriormente en Monte Iranzo hasta febrero del mismo año. Dejó constancia de este paso en su obra “Homenaje a Cataluña”.

Ruta Orwell
Vistas Torre de Control

En este recorrido donde estaba asentado el ejército republicano, observamos las trincheras donde encontramos los elementos propios de un asentamiento. En una ruta circular del lugar podemos observar alambradas, pozos de tirador protegidos con sacos de tierra, el observatorio o el vivac. Desde lo más alto tenemos las vistas desde donde se divisa la zona que debían defender.

ruta Orwell
Trincheras del ejército republicano

Las Tres Huegas

El segundo asentamiento fue las Tres Huegas, territorio de las tropas franquistas. A pesar de que cuenta con rincones bien conservados, actos vandálicos y la pobre restauración de los lugares empobrecen algo la visita. Nos guste o no forma parte de la historia, triste pero es necesaria recordarla para no cometer los errores del pasado. Como ocurre con los campos de concentración, no hay que olvidar que la raza humana fue tan cruel de cometer tal barbarie. 

Primero accedemos a una trinchera que cuenta con un abrigo cubierto que servía como puesto de mando.

Ruta Tres Huegas
Puesto de Mando

Bajando por el camino encontramos un monolito que conmemora la batalla de San Simón, con la leyenda y la cruz, el yugo y las flechas o la Gran Cruz Laureada De San Fernando premiando el valor heróico al poner en riesgo la vida en servicio de armas.

Esta última Gran Cruz era el máximo distintivo de condecoración militar, pero fue más tarde retirado de forma colectiva ya que no consideraron acreditados suficientes para tal recompensa. Sí la obtuvo a título póstumo el teniente Eugenio Hernández, jefe de la posición muerto en defensa de la misma. Cuando lo leímos aluciné un poco, como en la vida de ahora, se lleva el mérito uno cuando pagaron todos.

Todo ello está deteriorado por destrozos, por lo que no se ve nada, tan solo lo sabemos por el panel informativo que se encuentra al lado. Allí vemos el titular del Heraldo de Aragón de aquel día. Narraba que más de 60 soldados franquistas dieron su vida heróicamente por defender el lugar, que siendo pisada por los marxistas fue recuperada en brillante contraataque.

Un poquito más abajo a la derecha tenemos las cuevas, un lugar idóneo en el que los soldados se podían esconder de los bombardeos. A la izquierda contamos con un pozo y el abrigo de descanso de pelotón. Podemos observar las literas y una estantería donde guardaban las armas. Terminada esta zona podemos subir a lo alto a la posición San Simón, ahí fue donde ocurrieron los hechos relatados antes. Más de 60 franquistas abatidos por la avanzadilla republicana, poco duró la ocupación republicana ya que tropas nacionales poco más tarde volverían a recuperar el lugar.

Cuevas tres huegas
Cuevas

Santuario Virgen de Magallón

De camino para Zaragoza dirección Leciñena, completaríamos nuestra ruta circular. Ese era nuestro pensamiento hasta que vimos el Santuario de la Virgen de Magallón desde lo alto de una colina, mientras conducíamos por la carretera. Una bonita estampa desde abajo, por lo que a pesar de que ya era la hora de comer decidimos subir para verlo de cerca. No pudo ser mejor decisión, a escasos 2 kilómetros de Leciñena entrando por el pueblo podemos llegar fácilmente con el coche.

Santuario Leciñena Magallon
Santuario Virgen de Magallón

Es de origen medieval y en los siglos XVI y XVII se fue ampliando, su devoción creció de tal manera que el santuario servía de culto a 28 pueblos de la provincia de Zaragoza. Un incendio en la guerra de la independencia lo devastó y en la guerra civil se usó como acuartelamiento. Tras un largo periodo de restauración en la actualidad alberga una capilla, hospedaje y un restaurante. Aparte de ver el santuario pudimos mirar unas vistas del paisaje allí arriba, con una panorámica muy bonita, lo malo del santuario que se encontraba cerrado para visitarlo por dentro. 

Vistas desde el Santuario

Nos faltó acudir a Robres, donde se encuentra el centro de interpretación de la Guerra Civil. Por eso en esta página recomiendo una jornada entera para poder empaparnos un poquito más de nuestra historia, y más en estos tiempos de crisis política en la que parece que tienes que estar en un bando o en otro. No olvidemos que lucharon padres contra hijos o hermanos entre hermanos y ojalá nunca lo volvamos a ver.

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