Pasamos 7 días en Nueva York y antes de salir de casa ya pensamos en hacer esta excursión desde la gran manzana. Aunque en la ciudad de los rascacielos puedes estar días, semanas e incluso meses seguro que te dejas rincones por visitar. Pero esta visita nos hacía mucha ilusión, primero por ver una gran ciudad como Philadelphia. Alllí en USA la llaman Philly. También teníamos ganas por ver una zona de Pensilvania donde habitan los Amish.

Hicimos la excursión con Civitatis, podíamos haber alquilado un coche e ir por nuestra cuenta. Lo declinamos, primero porque Nueva York desgasta mucho y hacer algo más relajado no va mal. Y lo segundo porque en la parte de los Amish es imprescindible un guía que te comenté su vivencia diaria. Te enseña mucho más de lo que verías por libre. Si estáis en Nueva York como nosotros y queréis hacer la excursión os dejo el enlace aquí.

I Love Philly

Tocaba madrugar de lo lindo hoy, las 6 AM. Ayer fuimos a ver un partido de la NFL y llegamos pasadas la 1AM por lo que mucho sueño. Menos mal que hemos reservado excursión y no nos vamos por libre. Una siestita en el bus mientras ponemos rumbo a la ciudad de la independencia.

Una parada a medio camino para tomar un café (no hubiera bajado y seguiría durmiendo) y estirar las piernas. En unas 3 horas y media desde que salimos llegamos a Philadelphia. 

Es la capital del Estado de Pensilvania, la quinta ciudad más poblada del país y su área metropolitana alcanza los 6 millones de habitantes. Es una de las ciudades más antiguas del país y lugar donde se declaró la independencia.

Liberty Bell e Indepedence Hall

Primer destino la Liberty Bell, la que tiene mucha historia. El 8 de julio de 1776 esta campana convocó a todos sus ciudadanos para la primera lectura pública de la declaración de la Independencia. El encargado de hacerlo fue John NIxon. Literalmente se rompió en 1846 por el cumpleaños de George Washington. Su lema reza “Pregonaréis la la libertad en toda la Tierra y a todos sus moderadores”.

Liberty Bell Filadelfia
Liberty Bell

Después de hacernos unas fotos en la famosa campana, entramos al Independence Hall. Allí un señor nos empieza a contar la historia de cómo se declaró la independencia, cómo se gestó la constitución, la creación de la bandera y más momentos históricos. Después salimos hacia el Congres Hall y la President’s House Site. Visita interesante en esta parada, gracias al hombre que dio la charla que nos recreó años atrás.

independence hall filadelfia
Independence Hall

Dentro del Independence Hall pudimos comprobar sus antiguas salas y habitaciones, aquí fue donde se gestó todo para que más tarde se convirtiera a este país en el motor del mundo. Paseamos por las diferentes salas que aún siguen como antaño y muy bien conservadas.

Indepedence Hall interior salones
Interiores del Independence Hall

Después salimos hacia el Congres Hall y la President’s House Site. Visita interesante en esta parada, para más tarde dar un breve paseo por el Independence Park, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.

Cambiando de recorrido y marchando a la parte más antigua de la ciudad entramos en la primera oficina de correos que se fundó en el país. Todavía sigue decorada en modo vintage que le da un toque muy especial.

Oficina de correos filadelfia
Primera oficina de Correos

Más tarde nos dirigimos al Old Town. El viejo casco antiguo, es sin duda la parte más bonita de la ciudad. Pocas zonas se ven así en USA, vemos un conjunto de casas, el Elfreth’s Alley, antiguas y bien conservadas. Son declaradas patrimonio y monumento histórico nacional. Es muy bonito, pero para unos que son europeos y han recorrido parte de Europa tampoco nos deja con la boca abierta.

Ahí nos dejan una hora de rato para poder pasear, nos vamos a la Casa de Betsy Ross. Fue una costurera conocida por tener una gran mano bordando banderas, es más, las bordaba y confeccionaba para diferentes estados y milicias del ejercito. Aquí cuenta la historia que aquí, ella fue donde creó y bordó la primera bandera del país. La bandera antigua es curiosa, simplemente es igual a la de ahora, sólo que las estrellas forman un círculo y con 13 estrellas. Por entonces eran las colonias del país.

Betsy Ross House Fildelfia
Casa de Betsy Ross

Nos marchamos de allí hacia el downtown de Filadelfia, acabando en un punto muy famoso, el parque del amor. Nuestra foto en el cartelito de Love y otra en el lado contrario donde se leía Philly. Aquí se ve buenas perspectivas de la ciudad, esto ya es más tipical american. Todo se concentra en la Plaza JFK, un lugar ideal para pasear y conectar con la ciudad.

Parque del amor
Parque del amor

La última parada y la más deseada por mí, lo sé, igual es una chorrada, pero la vena friki mía tenía que relucir. Vamos al museo del arte, y que hay allí? Las famosas escaleras en las que Rocky hacía sus entrenamientos, conocidas como las Rocky Steps. Una foto en la estatua que hay abajo de Rocky y a frikear. Le digo a Ljuby que coja los dos móviles, en uno que grabe y en el otro que ponga la música de la BSO para meterme en el papel. Y también reconozco que así no editaba el vídeo.

Cojo carrerilla y a subir corriendo, tampoco es un sacrificio muy grande llegar arriba, son las cosas del cine, que veías eso como una gesta. Y ahí arriba se veían preciosas las vistas de la ciudad, lo que vimos tantas veces repetidas en una de las películas más históricas del cine.

Rocky Plaza Filadelfia
Buenas vistas desde arriba

Después del momento friki estuvimos observando las vistas de la ciudad y el Museo de Arte de Filadelfia, curiosamente se encuentra entre los grandes museos de arte del país y nos aconsejaron que en otra ocasión si teníamos más tiempo no dudáramos en visitarlo. Abarca más de 200 salas y arte de dos milenios. Siempre hay algo que te dejas en el tintero que te da motivos para volver.

Museo del arte filadelfia
Museo del arte

Esta fue nuestra última parada y carretera hacia las zonas rurales para ver a los Amish.

Condado de Lancaster

Aquí es cuando más notamos la importancia del guía. Tras una hora y media de camino más o menos nos lleva por un recorrido viendo las casas. Nos empezamos a sorprender cuando empezamos a ver los carruajes y sus caballos con los lugareños y esas barbas largas. También vemos la salida de un colegio, donde los niños van descalzos por la carretera camino de sus casas.

Nos comenta que viven sin luz en sus casas, no conducen vehículos modernos pero sí suben a ellos si alguien los va a trasladar. Tan sólo utilizan las nuevas tecnologías para el trabajo. Tienen también su propio idioma, que es un dialecto alemán. Aquí en el Condado de Lancaster es donde más habitan. No sólo viven ellos en la zona, está viviendo gente que como tú y como yo. Se diferenciaban en las casas, se veía quién tenia luz instalada y quién no. Chocaba ver mezclados los carruajes y coches de alta gama.

Nos llevan a comer a un restaurante Amish. Las personas son muy agradables la verdad, bueno en realidad están vendiendo, pero más adelante veríamos que no era postureo. Pedimos una hamburguesa de pollo y un bocadillo típico de Filadelfia, el Philly Cheesesteak , que cuenta con tiras de carne y queso, exquisito. Todo era producto directamente del campo, nada que ver con las comidas de la grandes ciudades. Después de llenar la pancheta nos vamos a la fábrica de donuts que tenemos enfrente. 

Todos son del mismo estilo que la cadena Dunkin Donuts, aunque estos sabemos que son 100% artesanos. Me entra por el ojo el Boston Cream, Ljuby elige uno relleno de mermelada de fresa. Vamos a pagar con tarjeta (no llevábamos efectivo) y no funciona, usamos otra y tampoco. Debió ser un problema de conexión. Bueno, pues nos quedamos sin postre. La chica que nos atendió nos dijo que de eso nada. Nos comentó que suelen tener que tirar lo que no se vende y que nos los lleváramos. No quisimos y eso que insistió, no sé, nos sabía mal eso de irnos sin pagar.

Ante ese detalle, bajamos hacia una zona donde había unas tiendas y vimos un cajero. Así que sacamos algo de dinero y volvimos a por nuestro postre. Cuando volvemos allí y pensar en decirle que queríamos este y el otro nos saco la bolsa que nos preparó anteriormente. Nos dijo “os la había guardado por si volvían”. Moríamos de amor, que encanto.

Unos paseitos más, donde vimos que tienen sus costumbres pero no son cerrados. Se mezclan con todo el mundo, yo no viviría así, pero no hacen daño a nadie y son felices. Así que nos fuimos encantados de haber conocido este nuevo mundo para nosotros. Además de ver la USA rural y dejar aunque fuera por medio día las grandes ciudades.

Carruaje amish
Carruaje Amish

Vuelta para la gran manzana y aún nos dio tiempo para dar un paseo por Times Square. Y a la cama, que al día siguiente tocaba vuelo hacia la ciudad del viento.

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