Tras los días más tranquilos desde que llegamos a Namibia nos dirigíamos hacia uno de los lugares más visitados del país, Sossusvlei. Nuestras primeras vistas del desierto del Namib en Lüderitz sólo habían sido un aperitivo, ahora veríamos su cara más fotogénica. Dunas de color rojizo, un increíble lago seco y un lugar que sin duda quedará en el recuerdo para siempre.

No hacía falta madrugar mucho y partimos a las 9AM, desde Luderitz a Sesriem eran más de 5 horas de camino en el que apenas hay puntos de interés en el camino. Tan pocos eran, que casi nada encontramos en la guía de viaje, por lo que tomamos un pequeño desvío para ver lo único interesante, el Castillo de Duwisib. Nos hacía hacer unos pocos kilómetros más, pero en tiempo nos suponía apenas 20 minutos. En medio de la nada observamos este castillo, de aspecto medieval pero con apenas un siglo de construcción. Fue construido por orden del alemán, Barón Capitán Hans Heinrich von Wolf, que al casarse con la hijastra del cónsul de los Estados Unidos se asentó en esta parte de Namibia. Quería que se asemejara a los fuertes alemanes existentes entonces en el país namibio.

Castillo Duwisib

Tras estallar la Primera Guerra Mundial el Barón se unió de nuevo en el ejército alemán, muriendo tan sólo dos semanas después en batalla. Su mujer nunca pudo regresar a Namibia por lo que nadie reclamó ese castillo. A día de hoy contamos con un hotel gestionado por el gobierno namibio que cuenta con 22 habitaciones. También no muy lejos observamos un camping y un pequeño lodge. No encontramos nada más interesante por la zona y con tan mala suerte el castillo estaba cerrado. Si pasas como nosotros por aquí bien merece un alto en el camino, si no no tiene mucho interés acercarse hasta aquí.

A pocos kilómetros nos llega la primera sorpresa del viaje, vemos unos cuantos animales a lo lejos cruzar la carretera, no sabíamos que eran. Nos acercamos lentamente para no asustarlos, al llegar veíamos que era un grupo de cebras, con dos jovencitas entre todas. También estaban cerca un grupo de oryx, aunque sabíamos que este sería parte del paisaje a partir de ahora, nos hizo mucha ilusión ver los animales tan de cerca por primera vez.

Oryx
Nuestro nuevo paisaje

A eso de las 16 horas llegaríamos a Le Mirage, nuestro lugar de hospedaje para estos dos días. Un precioso hotel con forma de castillo, llama la atención ya que no hay más que desierto alrededor. Contamos con un montón de servicios para no movernos de allí, tan sólo lo haríamos para la excursión que haríamos por libre al P.N del Namib al día siguiente. Hay otras opciones como alojarse en el mismo parque. Es una ventaja alojarse dentro ya que puedes disfrutar del amanecer y anochecer desde las dunas, ya que el parque tiene horario de visita (5:30 a 19:30).

En Le mirage contamos con una piscina con un bar, también hay un spa y un magnífico restaurante. Todo hay que decirlo, es bastante caro y hay opciones mucho más económicas, pero para nuestra luna de miel bien valía un capricho. Hay que decir que junto a Etosha la zona es la más visitada del país, por lo que los precios suben bastante.

Una vez asentados, pasamos la tarde en la piscina con unas cervezas (unas Windhoek Lager). Mientras degustábamos la cerveza namibia preparamos la ruta del día siguiente, nos ofrecieron un tour guiado allí mismo, lo descartamos ya que nos gusta más hacerlo a nuestro aire. También nos ofrecieron hacernos al despertar un pack con un desayuno preparado y así poder salir a ver las dunas antes del amanecer, a eso si que no dijimos que no. 

Este día fue el que más madrugamos hasta la fecha, para poder ponernos en marcha a las 6AM. Con cuidado llevamos el coche, ya que no recomiendan conducir de noche (donde alquilamos el coche nos dijeron que prohibido). No era de todas formas una noche cerrada ya que ya atisbaban unos primeros rayos de luz, aunque una carretera pedregosa y la mencionada poca iluminación hacia ir con cuidado. 

Llegamos a la entrada del parque, en Sesriem, pagamos 85 dólares namibios por persona (unos 5 euros). Contamos con un parque nacional de más de 50.000 km2. Las vistas son de película, tenemos aquí unos de los desiertos más grandes del mundo, el más antiguo y unas vistas que estarán siempre entre nuestros lugares favoritos. 

Duna 45

Siendo que todavía el calor no apretaba y no había mucha gente fue nuestra primera visita. Recorremos una carretera recta asfaltada y en perfecto estado, en unos 40´ ya estaríamos a los pies de esta enorme duna. El Exactamente 45 kilómetros desde Sesriem, de ahí su nombre de Duna 45. Aprovechamos a coger fuerzas con el pack-breakfast que nos hicieron en el hotel y nos pusimos a darle caña al cuerpo. Es de las pocas dunas que se puede subir fácilmente, que no quiere decir que no cueste, parece que no hay mucho hasta la cima pero subes y subes y crees que no llegas nunca. En poco más de media hora estábamos arriba, mereció la pena. Unas vistas de arena, dunas y además para nosotros solos, ya que la poca gente que estaba a la llegada ya había marchado.

Es increíble la paz que se respira en el lugar, unos minutos permanecimos en la cima deleitándonos con este bello paisaje, recién salido el sol, tomamos fotos, vídeos y el espectáculo acababa de comenzar.

Duna 45
Duna 45

Big Daddy y Deadvlei

Para llegar aquí tenemos una pequeña aventura. Tras hacer más de 60 kilómetros llegamos a un punto en el que el asfalto se acaba y sólo hay arena. Aquí el parque cuenta con un shuttle que te acerca a los puntos de interés, ya que tan sólo se puede acceder con 4×4. El precio era de 80 dólares namibios por persona, ida y vuelta. Nos lo pensamos y decidimos lanzarnos a la aventura con nuestro coche. Y aprobamos con nota, ya que fue nuestra primera vez conduciendo sobre arena y no nos quedamos atascados.

Deadvlei
Increíble Deadvlei

Si nos habíamos quedado embobados con la Duna 45 aquí ya fue bestial. Como de bestial el tener que subir hasta allí arriba, nos quedamos a medio camino ya que eran casi las 10 AM y el calor ya apretaba de lo lindo, además había otra duna a la que subir después. Desde el parking ya teníamos un kilómetro hasta el inicio del ascenso. Contemplamos arriba uno de los paisajes mas bellos que tenemos no sólo en el Namib, sino en toda Namibia, el Deadvlei. Un lago seco de más de 900 años que cuenta con árboles petrificados. Las dunas impidieron el paso del agua por lo que hoy encontramos un lugar sin vida pero digno de postal, cuadro o fondo de pantalla.

Big Mammy y Sossusvlei 

Para buena suerte nuestra después del Big Daddy teníamos otro lago seco, Sossusvlei. Dado que que este año ha sido de muchas lluvias lo encontramos a primeros de abril ¡CON AGUA!. Nos contaron que hacia muuucho tiempo que no lo veían con este aspecto. Vemos como la arena a medida que van pasando las horas cambia de color, pasando del rojizo al amarillo con muchos tonos naranjas.

Sossusvlei
En medio del Big Mammy

Al igual que en la duna anterior nos quedamos a medio camino de la ascensión. Por dar tiempo te puede dar tiempo a ascender las 3 famosas dunas, pero sumadas son más de 3 horas de constante subida. Aunque no tocamos cima en 2 de ellas ya hicimos casi 2 horas entre todas. Ya pasadas las 12 de la mañana con mucho calor en el cuerpo las vistas eran espectaculares. Podíamos observar a lo lejos los visitados anteriormente Deadvlei y el Big Daddy, una buena panorámica de una de las zonas más bonitas de este desierto.

Una sensación que no os podéis perder si visitáis este lugar es bajar las dunas por el lado que más pendiente tiene. La arena te frena y es imposible caerte aunque al comenzar parezca lo contrario, en poco tiempo estarás abajo, eso sí, con medio desierto dentro de la zapatilla.

Elim Dune

Nos acercamos a esta duna antes de marcharnos del parque ya que teníamos algo de tiempo. Después de haber visitado las anteriores no nos llamó la atención, fue más interesante el gran grupo de Oryx que vimos mientras conducíamos por el camino de tierra para llegar aquí. Es curioso, porque nada tiene que ver con el paisaje visto anteriormente en el que sólo veíamos arena. Se accede por un desvío a la derecha a los pocos kilómetros de entrar al parque, no es muy grande y apenas fue un bajar-subir al coche.

Elim Dune
Elim Dune

Cañón Sesriem

La última atracción que visitamos, muy cerca de la puerta de entrada. Ya que has llegado hasta allí bien merece una visita, aunque después de contemplar las dunas no te deja cautivado. En él se puede pasear hasta llegar al río Tsauchab o también puedes observarlo desde arriba. Llega a los 30 metros de profundidad y tiene más de 5 millones de años. No muy lejos de aquí cuando nos íbamos encontramos un grupo enorme de baboons que nos observan, por si acaso no abrimos las ventanillas del coche, ya que tienen fama de ser unos grandes ladrones.

Cañón Sesriem

Nos dejamos tan sólo de ver el Hidden Vlei, otra laguna seca, escondida como bien dice su nombre. Había que caminar unos 3 kilómetros desde el punto que se encuentra el shuttle para verla. Después de 2 horas de subidas de dunas y que ya era la hora de más calor decidimos dejarlo. Viendo las fotos es parecida al deadvlei pero más pequeñita. Esta laguna escondida parece ser buen lugar por si el parque se masifica y así poder estar en soledad.

Sobre las 16 horas terminaríamos la excursión por este increíble paraje, en el que ya piensas que pocas cosas del viaje te pueden sorprender más. Al día siguiente partiríamos hacia Swakopmund, con el desierto del Namib continuando siendo nuestro protagonista.

Os dejamos el vídeo resumen de estos dos días, en el que se puede observar más la preciosidad de este desierto.

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