Tras la bonita jornada que habíamos disfrutado el día anterior en el desierto del Namib con un poco de tristeza partimos a Swakopmund. 

Unas 5 horas de trayecto, en el que contamos con lugares interesantes a lo largo del camino que hacen más ameno el trayecto.

La primera parada la haremos en Solitaire, un lugar muy curioso, nos recuerda a nuestro hotel en el Cañón Del Río Fish. Una gasolinera en medio del desierto que parece salida de una película americana, coches antiguos desguazados y antiguos surtidores de gasolina como decoración. Es parada obligatoria, ya que la siguiente gasolinera se encuentra lejos. Realmente la obligación de parar aparte de llenar depósito de gasoil, es por lo más conocido del lugar, el famoso pastel de manzana (applestrudel). Así que no pudimos evitar el probarlo, hasta Brad Pitt y Angelina Jolie han parado en este lugar.

Junto a la gasolinera tenemos la Bakery Mcgregor, que tiene aparte del famoso pastel de manzana deliciosa repostería, también sirven café. Así que como los hobbits hicimos un segundo desayuno que nos sentó de maravilla. Damos fe que el pastel estaba exquisito. El señor McGregor, escocés de nacimiento, se asentó durante más de 20 años aquí, donde comenzó a vender este pastel. Falleció en 2014, pero nativos se hicieron cargo de la pastelería, dejando un legado que es conocido en todo el país y en el mundo entero.

Siguiendo rumbo al norte, a 50 kilómetros cruzamos el trópico de capricornio. Era la segunda vez que lo cruzábamos, la primera fue desde Windhoek camino al sur, pero este punto es el más fotografiado. Carteles tanto en un sentido como en otro lleno de pegatinas colocadas por viajeros de diferentes lugares del mundo. 

Trópico de capricornio
Camino nada aburrido

Otros 50 kilómetros más y llegamos al cañón del Kuiseb. Otro lugar que bien merece contemplarlo unos minutos. Entre Naukluft y Namib, el Kuiseb formó un cañón en una zona árida e inaccesible. El río Kuiseb está rodeado en diferentes zonas por dunas y rocas, el cual fluye desde el Parque Nacional del Namib hasta Walvis Bay.

Duna 7

Ya llegando a Walvis Bay, nos encontramos con el plato fuerte del día, la Duna 7. Cuenta con 383 metros de altura, la más alta del mundo, por lo que cuesta subir y llegar hasta arriba. Probé a hacerlo por el lado vertical e ir medio trepando, fue durísimo pero llegué a la cima en unos 15’. Arriba se ve una panorámica excepcional, diferente a las del parque nacional del Namib, no por ello menos bonita. No deja de sorprendernos este inmenso desierto.

La duna se encuentra en un lugar abierto, por lo que vemos a mucha gente que aprovecha el día para hacer un pic-nic. Y eso es lo que afea el lugar, no porque haya mucha gente disfrutando, si no por lo sucia que es, ya que encontramos plásticos, latas y más porquería en este precioso lugar. 

Camino a la cima

En un principio pensamos en hacer sandboarding, una especie de snow por las arenas. Debido al calor que hacía decidimos dejarlo para otra ocasión. La arena quemaba mucho y el sol pegaba de lo lindo.

Swakopmund y Walvis Bay

En Walvis Bay decidimos hacer una parada para comer y visitar la ciudad. No hay muchas zona de interés aquí y no pasamos mucho tiempo. Nos sorprendió ya que tiene un centro comercial enorme y unas zonas muy parecidas al Bronx, con edificios bajos y muchos locales comerciales. Sí que hay una excursión interesante a Sándwich Harbour, pero hace falta un día entero, una de las cosas que haremos sin duda si volvemos a Namibia será esto sin duda.

Unos pocos kilómetros separan Walvis Bay de Swakopmund, recta carretera en la que tienes el mar a la izquierda y el desierto a la derecha. Nos hospedamos en The Stiltz, un conjunto de cabañas coquetas con todo lo imprescindible. El precio rondaba los 110 euros la noche en régimen de B&B.

Ciudad que cuenta con 35 mil habitantes y es lugar de residencia de verano de muchos namibios. También vienen jubilados, mayoritariamente blancos o negros adinerados a vivir su jubilación. Aquí tenemos sin duda a la ciudad de la aventura y el ocio, por las muchas excursiones que nos ofrece, lanzarnos en paracaídas, paseos en helicóptero observando el desierto del namib o realizar sandboarding en las arenas de la duna 7. 

swakopmund
¿Swakopmund o Frankfurt?

Nos sorprendió gratamente, al igual que Luderitz tenía mucha arquitectura alemana pero al contrario que esta vimos una ciudad muy moderna. Podemos visitar el museo nacional de transporte, el acuario marítimo nacional o un museo de cristal. Este último sí que nos llamó la atención pero se encontraba en reformas, ya tenemos otro motivo para volver con el de sándwich harbour. Dimos una vuelta por el paseo marítimo y mas tarde llegamos a la zona comercial, parece que no estamos en Africa ya que observamos una calle llena de tiendas al estilo Las Rozas Village. Se nos hizo de noche y directamente la gente desapareció de las calles, por lo que nosotros hicimos lo mismo, aunque vimos una ciudad segura por la noche es mejor no aventurarse.

Costa de los esqueletos – Cape Cross

Al día siguiente te sueles levantar muy descansado, no hay nada que hacer en cuanto anochece y con el cansancio de todo el día en movimiento enseguida te duermes. El destino de hoy sería empezar a recorrer parte de la costa de los esqueletos. Son 600 kilómetros de una larga y recta carretera, en la que se pueden ver barcos encallados en la costa, restos de animales muertos y paisaje desértico hasta la frontera con Angola.

Debido a la corriente fría del Bengala, que causa mucho oleaje y rachas muy fuertes de viento, provoca que muchos barcos que por error llegaban a esta costa se les hiciera imposible salir de allí. La tripulación después de llegar a la arena tenía que ir a pie buscando la zona donde hubiera vida, algunas veces sin provisiones, por lo que muchos morían en el intento. De ahí el nombre de esta costa, que hoy está decorada con esqueletos de animales y de barcos oxidados y despedazados.

La mitad del camino es de acceso libre, hasta que llegamos las puertas de entrada. Teníamos 2 opciones antes de organizar el viaje. La primera recorrer toda esta ruta y salir por el norte hacia Etosha. La segunda que es la que hicimos, fue recorrer una pequeña parte para hacernos a la idea del lugar y volver a Swakopmund. De esta forma al día siguiente podríamos visitar Spitzkoppe e ir a la región de Damaraland, ya que de haberlo hecho de la otra manera no hubiéramos podido hacerlo.

Creo que acertamos, ya que se puede hacer muy aburrido kilómetros y kilómetros en linea recta con el mismo paisaje.

La intención era llegar a Cape Cross y volver, unos 100 kms hasta llegar allí. A medio camino de nuestra salida de Swakopmund, poco antes de llegar a Henties Bay, tenemos el primer barco encallado, Zeila

COSTA DE LOS ESQUELETOS
Bienvenido a la costa de los esqueletos

Aprovechando que es un lugar en el que hay que parar, tenemos a unos cuantos lugareños que intentan vendernos piedras que puedes encontrarte por el suelo. Al final daban un poco de pena, ya que cuando te negabas a darles dinero tan sólo te pedían agua o comida. Como siempre solíamos llevar cosas por el coche algo les dimos de comer y beber.

Cuando estamos a punto de llegar a Cape Cross nos encontramos unas cuantas señales que dan algo de miedo: ¡Advertencia! hienas en la zona, conduzca despacio, aunque no vimos ninguna.

Cape Cross. (Cabo cruz) Llegamos a la mayor colonia de leones marinos que hay en el mundo, habitan más de 100 mil especies, aunque se veían miles de ellas no nos dio esa sensación de tanto número. Es un espacio protegido por el gobierno namibio y hay que pagar por visitarla. El precio son 75 dólares por persona más 20 del vehículo.

El gobierno además controla el número y muchas de ellas son sacrificadas, dicen que acaban con el pescado y es malo para la pesca. Un tema que genera polémica.

CAPE CROSS NAMIBIA

Este lugar se dio a conocer cuando se puso hace ya años a comercializar guano en la zona, el que se utiliza como fertilizante. Cuando bajas del coche la primera sensación es un poco asquerosa, con un olor a excremento y animal muerto que hace que te pongas malo. Suerte que llevábamos dos buffs para cubrirnos la nariz, aún así tuvimos una idea mejor, ponernos Vicks VapoRub en la zona del bigote. Ese truco nos alivió un poco la desagradable bienvenida.

Aquí los leones marinos campan a sus anchas, hay que seguir el camino marcado por una pasarela y aún así se te puede cruzar alguno. Los tienes por todas partes, el lugar cuanto menos es curioso y recomendable su visita. Estaríamos unos 45 minutos tomando fotos y haciendo el recorrido, tampoco es para estar mucho más tiempo.

CAPE CROSS NAMIBIA

Buscando a las Welwitchias

Según guías que leímos la noche anterior, no muy lejos de Cape Cross teníamos una zona donde habían muchas welwitchias, una extraña planta que sólo la podemos encontrar en Namibia y Angola. Crece muy despacio, y curiosamente hay una planta macho y otra hembra que están a escasos metros una de la otra. Tan despacio crece que las que allí vemos son enormes y tienen más de mil años, otras pequeñas puede que tengan unos cien. Esta es una de las cosas con las que te enriqueces viajando, la cantidad de cosas que aprendes, nunca habría sabido de su existencia si no hubiéramos venido aquí.

Welwitchias
Enorme Welwitchia en el desierto

Moon Landscape

Antes de regresar al hotel decidimos apurar un poco más la luz del día e ir hacia Moon Landscape. Fue más por la curiosidad, ya que poca información teníamos antes de llegar, las vistas en la guía y poco más. No pudo ser mejor decisión, un paisaje que no parece de este planeta, sumado a que llegamos al atardecer le dio todavía un toque más especial… y espacial. Allí observamos unas formaciones rocosas que hacen parecer que estás en la Luna, de ahí su nombre. Desde Swakopmund tomando dirección Windhoek apenas tenemos 30’, hay más de un mirador y no muy lejos hay otra zona con muchas Welwitchias, pero la noche se acercaba y tuvimos que dar el día por concluido.

Aún tendríamos otro placer más antes de irnos a dormir, tomamos unas deliciosas pizzas en Inspired Pizza, una famosa pizzeria de Swakopmund. Lo peor fue tener que elegir dos de toda la carta, ya que con el hambre que teníamos hubiéramos probado todas.

Eran nuestros últimos momentos en el desierto del Namib, el cual lo dejaríamos atrás para poner rumbo a Damaraland una de las regiones más auténticas del Namibia.

Moon Landscape Namibia
¿Es la luna?

Os dejamos la parte del vídeo de este viaje, un pequeño resumen de todo lo que aquí os hemos contado pero en vivo. Apóyanos y suscríbete a nuestro canal.

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