Nuestra tercera etapa en Uganda esta vez nos llevaba un par de días. Si ya habíamos experimentado los primeros encuentros con animales ahora un lugar mágico estaba por descubrir. Ese lugar es Murchison, con su parque Nacional y sus cataratas es donde nuestro corazón terminó de enamorarse de Uganda.

En el noroeste del país se haya este espacio protegido, donde 748 km2 de la reserva de vida silvestre de Bugungu y los 720 km2 de Karuma constituyen todo el parque Nacional.

Madrugamos desde Masindi para entrar en el Parque no muy tarde. Lamentablemente no todo son buenas noticias cuando te informas de la situación del parque. La primera es que debido a cazadores furtivos y a la dictadura de Idi Amin con sus tropas militares acabaron con muchos animales. Gracias a que la dictadura acabó y que lo consideraron espacio protegido el lugar está poco a poco volviendo a tener salud de fauna. 

Puerta de entrada al Parque

Pero aunque eso parezca una buena noticia por otro lado se están cargando parte del lugar. Ya que con un convenio del gobierno ugandés con el chino están asfaltando la carretera que cruza en medio del parque. En un futuro a muy largo plazo siempre dará más dinero el parque, pero parece que el tema viene de que por el norte hay petróleo y eso a corto plazo da mucho dinero. Parece que dejar este lugar con su verdadero aspecto les debe dar igual si hay dólares de por medio.

Y después de desahogarme voy con todo lo bueno que tiene este lugar que es mucho. Ya el país nos había causado una grata impresión en los primeros días, pero aquí nos terminó de enamorar. 

En la entrada debemos de pagar por entrar 40 dólares por persona. Hay un precio especial para ciudadanos africanos. Poco después de entrar y cruzar el río Victoria Nile nos topamos con los primeros elefantes, jirafas, búfalos e infinidad de antílopes. 

Primeros elefantes

Repusimos fuerzas con una comida dentro del parque y mas tarde montaríamos el campamento para seguir con un safari al atardecer. Muchísimas jirafas de nuevo y algún que otro elefante seguían paseando ante nuestros ojos.

Como hemos dicho antes esta noche tocaba acampada, nuestro campamento se encontraba a orillas del Lago Alberto. Escuchando el rugido de leones o las carcajadas de los hipopótamos en la tienda cuando reinaba el silencio nocturno. Una experiencia que jamás olvidaremos.

Fueron 3 safaris en dos días en los que cada uno tiene su experiencia. En la mañana del segundo día es cuando más animales depredadores vimos, perros salvajes, leones y un leopardo en el amanecer.  

Lo que más tiempo empleamos fue atisbando un intento de caza de unas leonas. Realmente alucinante la táctica que emplean, como sigilosamente se van acercando. Aunque todo hay que decirlo es realmente difícil y les lleva mucho esfuerzo, en esta ocasión no tuvieron suerte pero nos dejaron unas imágenes impactantes. Aquí eché de menos un teleobjetivo más grande ya que los 300 mm de mi Nikon se quedaban algo cortos.

Poco más te puedo contar de lo que es un safari que no sepas ya. Hablarás con 100 personas y cada uno contará una historia diferente. ¿A qué cuando hables con 100 viajeros sobre la Torre Eiffel todos habréis visto lo mismo? Esa es la maravilla de África que siempre comento en mis posts. Como también recordándote que siempre vayas con reserva de comida, agua, crema solar, gorro o sombrero y sobretodo prismáticos o un buen objetivo fotográfico.

Foto para el recuerdo

Ya no sólo la experiencia del parque y la vida de fauna y flora que tiene nos cautivó. Como broche final a nuestra estancia pudimos observar las cataratas que dan nombre al parque. El precio por poder cruzar el camino son de 10 dólares para ciudadanos no africanos. Una maravilla de la naturaleza y un paisaje que quedará siempre en nuestro recuerdo. Considerada la catarata más poderosa del mundo, ya que se calcula que puede llenar una piscina olímpica en menos de 8 segundos.

La única cosa negativa es que nos salieron bonitas fotografías y guapos vídeos con el drone, pero aún así no reflejan lo que la realidad de los ojos captan en ese instante. Hay lugares que son más bonitos en persona y este es uno de ellos.

Ya por la tarde y para acabar con una visita al Hotel Masindi. Aquí es donde se alojaron Humphrey Bogart y Katharine Hepburn cuando rodaron la Reina de África. Merece la pena la visita ya que es un hotel muy bien cuidado y porqué no, tomarte una cervecita ugandesa en este entorno. A mí me gusta la Cub pero tienes también la Nile si quieres algo con un sabor más fuerte.

A nuestro pesar dejamos Murchison para seguir con nuestra ruta. Para que te hagas una idea como siempre hacemos es mostrarte nuestro montaje de YouTube con la experiencia. Espero que te guste, si es así no pedimos dinero, pero sí una suscripción, un like o un comentario. A ti no te cuesta nada y a nosotros nos ayuda a seguir creciendo. Tienes más información de Uganda en nuestro blog así como una guía de viaje para viajar por el país.

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