Día 3

Recorriendo la Isla de Bohol

Con los ojos que no querían abrirse al despertar, nos vamos al autobús. Creo que dormimos 3 horas escasas. Aún nos dio tempo a comprobar que Manila nunca duerme, seguían abiertas las tiendas y había bastante tráfico.

Embarcamos perfectamente, hoy no hay problemas de ningún tipo y podemos zarpar. Ahora sí. Ya estábamos en Tagbilaran, muy prontito. Se encuentra en la Isla de Bohol, la décima más grande de Filipinas. Está rodeada de 70 pequeñas islas, de las cuales Panglao es la más grande.

Nos alojamos en el Alona Tropical Beach Resort, como teníamos la noche reservada del día anterior no hubo problema en hacer el check in a las 7 de la mañana. Así pudimos dormir un poco antes de hacer la excursión que teníamos en el día de hoy. Esta era una de las que más ganas tenía, debido a que teníamos el tiempo justo esta excursión la contratamos como la de Manila desde España.

La primera parada la hicimos en el monumento al pacto de sangre, un monumento que es considerado el primer tratado de amistad entre españoles y filipinos. Ese pacto con sangre fue realizado como parte de la tradición tribal, por Miguel López de Legazpi y Datu Sikatuna. Nos dirigimos más tarde a la Iglesia Baclayon, también cuenta con un museo. Lástima que parte fue destruida por un terremoto en 2013, aunque restaurada más tarde.

Tarsiers y mariposas

Ahora tocaba una de las cosas que más ganas tenia, ver a los Tarsiers!!! Se encuentran en el Philippine Tarsier Foundation que es un centro de conservación, donde viven en semilibertad .Un animal del que nada había oído hablar hasta que planeamos el viaje aquí. Es un primate pero muy pequeñito (del tamaño de una mano) con ojos saltones y muy peculiar. Son nocturnos, se alimentan de animales vivos (insectos o roedores) y pueden realizar unos saltos de hasta dos metros. Llegan a girar la cabeza 360 grados y tienen una larga cola. Unos años más tarde del viaje puedo decir que me recuerdan a Grogu de la serie Mandalorian.

Tarsiers Bohol
¿Dónde está Wally?

Una vez allí no se puede interactuar con ellos y permanecer en silencio, es un animal que en caso de estrés puede llegar a suicidarse. Al ser tan pequeñitos y esconderse entre los árboles hay que tener paciencia y buena vista. Como estar con el libro de “Dónde está Wally” y vimos unos cuantos. Están en serio peligro de extinción y aparte de Filipinas también se pueden encontrar en Indonesia.

Tarsiers parque fundación
Acercando el objetivo al máximo

Después de esta fantástica experiencia hicimos una parada en el Man Made Forest, es un bosque con unos árboles gigantescos, parece encantado. Caminamos un ratito cual Frank de la Jungla. La vistas también en la carretera que lo cruza son muy bonitas, parece que los árboles se están abrazando entre sí.

Man Made Forest Bohol
Frank De La Jungla

Esto era un no parar de cosas guapas, ahora tocaba visitar el Hábitat Butterflies Conservation Center. Es un mariposario, no es que sea muy grande, pero es una gran sensación el estar en un jardín donde hay una inmensa cantidad de ellas, en las que se te posan sobre la cabeza o el hombro. Hay muchas que llaman mucho la atención, debido a sus colores y tamaño. Nos tocó una guía en el parque muy simpática, explicándonos su evolución del huevo hasta su metamorfosis y más tarde realizándonos fotos en un photocall con unas alas de mariposa.

Mariposas en Bohol
Increíbles colores

Chocolate Hills

Penúltima visita del día a las Chocolate Hills. Un paisaje totalmente diferente del que vimos en todas las islas. En castellano se le denominan las colinas de chocolate. Son unas insólitas formaciones geológicas que se encuentran repartidas en más de 50 kilómetros cuadrado. Es uno de los lugares más fotogénicos del país.

Montañas de chocolate Filipinas
Espectaculares vistas de las Chocolate Hills

Cada colina tiene un tamaño de unos 50 metros y vistas desde arriba parece una caja de bombones, he de aquí su nombre. Han sido propuestas para ser Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Crucero por el río Loboc

Ya no quedaba más que una parada en la jornada de hoy. Un crucero por el río Loboc donde comeríamos en el barco. He aquí la anécdota de la excursión. Tanto esta como la de Manila y otra en Palawan, las contratamos desde España, ya que con el escaso tiempo que teníamos preferimos ir a lo seguro. Cuando desde Filipinas Única (la web donde hicimos la reserva) me dió las opciones estaba incluida esta con comida y acto especial, no me pareció el pack relativamente caro.

Lo que no sabía que al llegar allí la guía nos saltó toda una cola inmensa de gente que estaba esperando para tomar un barco, nos subió a uno que se encontraba vacío e incrédulos Ljuby y yo, el barco zarpó con nosotros dos solos. Nos quedamos mirando desde el barco a las caras de la gente que se encontraban en la orilla, por un momento nos sentimos ricos e importantes. Ahora entiendo lo de acto especial cuando me ofrecieron la excursión. (Pero no iba a ser este).

Tampoco es que el paisaje fuera espectacular, además con todo lo que habíamos visto, pero se hizo muy especial sin querer. Bueno, por lo menos se compensó lo del día anterior. Una vez en el barco nos empezaron a servir la comida, y madre mía. Aparte de un jugo de sandía en la misma fruta, infinidad de platos, carne, pescado, arroz, tallarines, postre … No pudimos con todo. 

Río Loboc Filipinas
Poniéndonos las botas

Mientras comíamos aparece un operador del barco y se pone a tocar la guitarra y cantar, nosotros nos empezamos a reír, le digo a Ljuby que le juro que no sabía nada de todo esto. Pero ahora vino mi momento, después de tocar unas cuantas canciones me acerqué y le dije que si se sabía la canción de Bruno Mars “Mary You”, me dice que sí pero que no se sabe la letra. No hay problema, le da por mirar el móvil, la busca y cuando ya estamos sentados me dice OK!

Ahora la cara de Ljuby pasa a ser roja y haciendo la forma de un anillo con la pajita del zumo le pido matrimonio de rodillas. Ya que todo era improvisado para nosotros que mejor momento, así a lo loco. 

A la vuelta del río el barco para y se detiene en un puerto (NO SABÍAMOS NADA). Nos reciben un montón de niños lugareños cantando canciones, también había unos cuantos adultos. Bailan, cantan y una niña me saca a bailar y a Ljuby un niño, otros chicos mueven unos troncos por el suelo y hay que ir esquivándolos dando saltos, nos enseñan como hacerlo y no se nos da nada mal la verdad. Más tarde nos despiden y nos cantan Bye Bye. Otra cosa que sin saberlo de antemano fue una gratificante experiencia.

Loboc niños baile Filipinas
Baile típico con niños

Después de esto regresamos para el hotel dando por terminada la excursión. Una siesta para descansar y más tarde a la playa a darnos un bañito. El bañito se convierte en bañazo, porque se está muy agustito en el agua, tan largo se hizo que vimos anochecer en el oceáno. Hoy todo compensa lo vivido ayer.

Día 4

Buceo en Balicasag y relax

Cambiamos hoy de actividades y dejamos las visitas para otro día. Desayunando un plato de costumbre filipina, tortilla rellena de lo que gustes, salchicha y arroz con espectaculares vistas al mar.

Desayuno filipino
Así da gusto despertar

Nos esperaba a las 10 AM un barco para visitar la isla de Balicasag, un paraíso para los buceadores. Creo que tardaré en ver lo que ví, como si estuvieras en un documental de esos de la 2, pero aquí no te quedabas dormido.

Otro imprevisto en el viaje, este me dolió más que el de hace dos días. La Go Pro que llevamos para inmortalizar estos momentos al lanzar 4 fotos dejó de funcionar. En el agua no me lo explicaba así que la recogimos en uno de los bolsillos del jacket. A ver si para la siguiente inmersión la podemos arreglar.

Una pena, porque fue un espectáculo. Tortugas gigantescas, aguas cristalinas, variedad inmensas de peces (entre ellos Dori y Nemo), morenas, nudibranquios o peces manta entre otros. Me quede alucinado cuando aparecían tortugas de la nada de casi 1 metro y pasaban como si nada por tu lado.

Fueron 40´ de inmersión que se hicieron como si fueran sólo 5. Una vez afuera intentamos arreglar la cámara, era un fallo de la tarjeta de memoria y no llevábamos otra. Así que la segunda inmersión la hicimos fotografiando todo en la mente, es lo que nos queda.

Buceo Filipinas
De las pocas fotos que pudimos hacer

Descansamos alrededor de 2 horas antes de realizar la siguiente. Una playa de película, tumbados a la bartola con un refresco en la mano, que más se puede pedir. La segunda inmersión también fue muy bonita, pero no encontramos tortugas como en la primera. No fue tan impresionante, quizá es que para superar la primera impresión de antes ya hacían falta tiburones o ballenas.

Buceo Balicasag

Vuelta en el barco y tarde de relax, que hoy hacía falta. Un paseo por las afueras de Tagbilaran al atardecer y cenando en una pizzería. A la vuelta ya de noche vemos infinidad de estrellas y una fugaz. Tocaba darnos la mano y pedir un deseo. Años más tarde se cumplió el de los dos.

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