Un pequeño pueblo pesquero en el punto más al sur de Europa se haya sobre la isla Canaria de El Hierro, La Restinga. La tranquilidad de sus calles y calas hacen de anfitrión para adentrarnos en un excepcional mundo submarino que las aguas del lugar albergan.

El Mar de las Calmas es un santuario del buceo que atrae cada año a miles de buceadores desde diferentes puntos de todo el mundo. La claridad de sus aguas y la espectacularidad de sus fondos hacen de él un lugar privilegiado. Desde 1995 viene acogiendo nuevas ediciones del Open Fotosub, competición de fotografía submarina.

Gracias a esto la localidad ha venido experimentando un crecimiento estos últimos años. A pesar de ser una pequeña población tenemos numerosos alojamientos en apartamentos, además de restaurantes y bares que nos hacen degustar el pescado fresco de la zona.

Tampoco tendrás problema en encontrar un centro deportivo para tus inmersiones ya que son numerosos y de calidad. Aprovechamos nuestra visita además de para disfrutar de sus aguas, poder obtener el carnet de buceador avanzado (Advanced Open Water). Curso que constó de 5 inmersiones y una clase teórica, algo parecido a cuando te sacas el iniciación aunque el principiante lleva una teoría mucho más extensa.

Bajo el mar un mundo nuevo

Si hablamos de paraíso de buceo es porque tenemos muchos puntos de inmersión, así que no te aburrirás si pasas unos cuantos días. Nosotros hicimos 6 inmersiones en distintos lugares; El Lajal, Tacorón, El Salto, Camello, Bajo Rocío y El Desierto. Hay muchas más (hasta 12) aunque ya sabes que aunque repitas cada día es una nueva aventura.

En nuestra primera inmersión tuvimos la suerte de ver a delfines desde el barco, toda una buena bienvenida. También hay excursiones para poder atisbarlos, si has ido a bucear y no los has visto o simplemente quieres pasar una mañana viendo este espectáculo no dudes en hacerlo.

Debajo del agua podemos observar buena cantidad de especies, morenas, meros, barracudas, pez trompeta, anguilas jardineras y muchos más, pero sin duda que la manta fue nuestro preferido, que elegancia nadando y que tamaño más enorme. Los meros también son enormes y nadan cerca de ti, el lugar se hizo conocido en el pasado por el famoso Mero Pancho, un mero enorme de 40 años que habitaba en una cueva. Pacífico y muy fotogénico daba la bienvenida todas las mañanas a los submarinistas, era muy querido en la zona. Tras su desaparición 10 años más tarde cualquiera que llegue hasta La Restinga podrá ver una estatua de bronce dedicada a Pancho.

Si no eres buceador pero quieres sentir lo que se siente a unos cuantos metros siempre se puede empezar con un bautismo de buceo o realizar snorkel además de un paseo en barco. No te puedes ir de El Hierro sin sumergirte en sus aguas. Como muestra os dejamos el vídeo de nuestra experiencia de todos estos días, si te ha quedado alguna duda estas imágenes te las disiparan.

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